Térmica e ignífuga
Protección térmica cubre en realidad dos riesgos opuestos, y aquí están los dos. Por un lado el frío: cámara frigorífica, trabajo en exterior de invierno y manipulación de producto congelado. Por otro el calor y la llama: soldadura, fundición, horno y cualquier puesto con riesgo de chispa proyectada.
En frío, el catálogo lo abren los guantes: la gama de JUBA para bajas temperaturas, los modelos Towa de forro térmico y los Cryo para manipulación criogénica, que son los únicos pensados para contacto directo con producto a muy baja temperatura. Sobre ellos, los pantalones y chaquetas de ambientes fríos de Velilla y METEO, las cazadoras náuticas y los manguitos. En calor, la línea ignífuga: camisa y chaqueta ignífugas, más guantes anticalor. Si hay riesgo de llama, la prenda debe declarar su norma —la EN ISO 11612 para ropa de protección contra el calor y la llama— y eso viene en cada ficha; no lo des por supuesto por el aspecto del tejido.
Dos avisos prácticos. Para frío, la prenda exterior sola no basta: el sistema que funciona es capa térmica interior más cortavientos o chaqueta, y ahí entran los forros polares de trabajo y la ropa técnica. Y si el puesto es de cámara frigorífica en alimentación, mira también industria alimentaria. El resto de equipos de protección, en seguridad y EPIs.