Calzado de hostelería
Calzado de hostelería para cocina, sala, obrador y catering: zapato cerrado con suela antideslizante, resistente a las grasas y fácil de limpiar. En una cocina el suelo combina agua, aceite y prisa, y el calzado es el único equipo de protección que se lleva las ocho horas puestas.
Sesenta y nueve modelos repartidos entre Dian, con el zapato profesional de cocina en piel y microfibra lavable, y Skechers Work, con la línea de zapatilla de trabajo antideslizante que se ha impuesto en sala y en cadenas de restauración. Numeración de la 35 a la 48, con hormas de mujer y unisex, y acabados en negro y blanco.
El dato que hay que exigir es el marcado de deslizamiento: SRC significa que el modelo ha superado el ensayo sobre cerámica con detergente y el de acero con glicerina, que es exactamente el suelo de una cocina profesional después de un servicio. Para cocina caliente conviene además el código HRO, suela resistente al calor por contacto. La puntera de seguridad no suele ser obligatoria en sala, pero sí se pide en obrador y en recepción de mercancía, donde caen cajas.
Si necesitas puntera, pasa a zapatos de seguridad; si trabajas con suelo permanentemente mojado, mira la bota S5 en botas de seguridad. El resto del uniforme lo tienes en chaquetas de cocina, mandiles y complementos de hostelería.